Del humedal de Caño Negro a los robledales de Los Quetzales. Ocho fotógrafos, guía fotógrafo y naturalista local, y el tiempo suficiente para esperar a que la luz y el animal coincidan.
Costa Rica concentra en un territorio del tamaño de Extremadura una variedad de fauna que en otros lugares exigiría cruzar continentes. Eso permite algo poco habitual: dormir cada noche a pocos minutos de donde vas a fotografiar al amanecer.
El itinerario está construido al revés que el de un viaje turístico. Primero elegimos las horas de luz que queremos aprovechar y los comportamientos que queremos documentar; después decidimos dónde dormir y cómo movernos. Por eso hay días con una sola localización y por eso los traslados largos se hacen a mediodía, cuando la luz no sirve.
Somos ocho como máximo. Con ese número los talleres no se quedan apretados: hay sitio para todos delante del sujeto, la furgoneta lleva el equipo sin apretujar y a nadie le toca esperar su turno mirando.
No ampliamos el grupo aunque haya lista de espera. Con ocho hay sitio para todos en cada taller y en cada hide, sin apretujarse y sin que nadie fotografíe por encima del hombro de otro.
Ajustes en el momento, delante del animal y con la luz que hay. Te digo qué cambiar y por qué, en el campo y no de vuelta en casa. Vienes a mejorar tus fotos, no solo a hacerlas.
Lodges dentro o al borde de las reservas. Ningún amanecer empieza con una hora de carretera: se sale del alojamiento andando o con diez minutos de furgoneta.
Un recorrido cerrado que empieza y termina en San José, sin repetir carretera y con la mínima distancia posible entre localizaciones.
Pulsa cada día para ver qué fotografiamos, a qué hora salimos y dónde dormimos. El orden puede ajustarse si el tiempo o la actividad de los animales lo aconseja.
Recogida en el aeropuerto internacional Juan Santamaría a la hora que llegue cada uno y traslado al hotel, a veinte minutos. La tarde queda libre para deshacer el jet lag.
A las siete cenamos juntos y hacemos el briefing: repaso del itinerario, revisión de equipo uno por uno, comprobación de baterías y tarjetas, y una charla corta sobre cómo vamos a trabajar los amaneceres. Si alguien viene con dudas sobre la configuración de su cámara, esta es la noche para resolverlas.
Salimos temprano hacia la llanura norte. El traslado se hace en las horas centrales del día, cuando la luz es dura y no perdemos nada por estar en la carretera.
Llegada al alojamiento a media tarde y primera salida en barca por el río Frío con la luz baja: garzas, martines pescadores, cormoranes y las primeras aves acuáticas en el agua quieta. Es la sesión de calentamiento del viaje.
Jornada completa en el humedal. Salimos con la barca antes del amanecer, cuando la niebla todavía está sobre el agua y las aves empiezan a moverse. Trabajamos a ras de superficie, que es la posición que hace que estas fotos funcionen.
Descanso en las horas de calor y segunda salida por la tarde a otra zona de los canales. Espátulas rosadas, jacanas, anhingas, caimanes y monos congo en la vegetación de la orilla.
Última salida corta al amanecer y desayuno. Después ponemos rumbo a Boca Tapada, en plena selva de tierras bajas del Caribe norte, una de las mejores zonas del país para fotografía de fauna.
Llegada al lodge a mediodía. Por la tarde, primer contacto con los comederos y bebederos del propio alojamiento: tucanes, aracaris, oropéndolas y tangaras a pocos metros, con fondos limpios preparados para fotografía.
Mañana en los hides fijos de la reserva, con posiciones preparadas y fondos trabajados. Hay posiciones para todo el grupo, así que nadie se queda esperando fuera mientras los demás disparan.
Por la tarde, recorrido por los senderos buscando oropéndola de Moctezuma, barbudos y ranas diurnas.
Después de cenar, la salida que más recuerdan casi todos: fotografía nocturna de anfibios en las charcas. Rana de ojos rojos, rana verdinegra y rana blue jeans, con difusores y linterna de apoyo. Volvemos sobre las once.
Por la mañana trabajamos macro controlado: sujeto quieto, fondo elegido, luz medida y el tiempo que haga falta para que la foto salga como la has pensado. Es la sesión en la que más se aprende, porque aquí no hay suerte, hay decisiones.
Por la tarde buscamos reptiles con el guía local: bocaracá, basiliscos y serpientes de sotobosque, siempre a distancia de seguridad y sin manipular a ningún animal.
Al caer la noche montamos el equipo de multiflash para fotografiar murciélagos en vuelo. Se explica paso a paso, desde la colocación de los flashes hasta la barrera de disparo, para quien no lo haya hecho nunca.
Dejamos las tierras bajas y subimos hacia el bosque nuboso. El paisaje cambia por completo en dos horas de carretera: la temperatura baja, aparece la niebla y con ella otra fauna.
Tarde dedicada a colibríes: coquetas, ermitaños y colibríes de montaña en los jardines y bebederos, primero en posado y después en vuelo. Luz difusa constante, la mejor que hay para este trabajo.
En los mismos senderos aparecen tucanes y, al caer la tarde, los búhos empiezan a moverse: cerramos el día buscándolos con el guía local.
Salida corta al amanecer en el bosque nuboso y desayuno. Después subimos hacia la cordillera de Talamanca: en dos horas de carretera pasamos del verde cerrado de media montaña al bosque de robles de altura.
Llegada al lodge a mediodía y primera tarde en la zona: colibríes de altura en los bebederos y primer reconocimiento de los árboles donde comen los quetzales, para tenerlo todo localizado antes del amanecer siguiente.
El día grande del viaje. Salimos de noche para estar situados antes de que amanezca en los aguacatillos donde los quetzales bajan a alimentarse. Trabajamos desde posición fija y en silencio; la ventana buena dura entre cuarenta minutos y hora y media.
Regreso al lodge para desayunar y descansar. Por la tarde volvemos al bosque a por trogones, tangaras y sotobosque con luz baja.
Repetimos el amanecer. Esto no es relleno de itinerario: es la razón por la que reservamos tres noches en la montaña. Si el día anterior hubo niebla cerrada, mala postura o simplemente no salió, hoy hay una segunda oportunidad con luz distinta.
Por la tarde, sesión libre en los bebederos del lodge y cierre del viaje con una cena tranquila en grupo.
Última salida al amanecer para quien quiera, desayuno y bajada a San José, unas tres horas de carretera.
Traslado al aeropuerto según el vuelo de cada uno. Para quienes salgan al día siguiente, organizamos noche extra en hotel cercano con coste aparte.

























Todas las imágenes están tomadas en las localizaciones de este itinerario. Ninguna especie está garantizada: trabajamos con animales libres.
Suplemento individual: 550 $
Reserva: 1.200 $ para bloquear la plaza
Resto: 45 días antes de la salida
Fotógrafo de naturaleza afincado entre España y Costa Rica. Llevo doce años en el mundo de la fotografía y seis viviendo aquí, aprendiendo dónde y cuándo aparece cada especie.
Empecé a organizar viajes premium por una razón concreta: la mayoría de los grupos van deprisa y la gente se vuelve a casa con la mitad de lo que este país puede dar. Prefiero menos localizaciones, mejor elegidas, y el tiempo suficiente en cada una para aprovecharla al máximo y ver la mayor cantidad de aves posible.
Lo que más me gusta es el vuelo: tener al ave entrando y disparar en el momento justo. Soy exigente con las perchas, porque una rama fea echa a perder una foto buena, y siempre ando buscando un ángulo distinto al que se ve en todas partes. Y si te atascas con la configuración de la cámara, me tienes al lado para resolverlo en el momento, delante del animal.
Una de las mejores experiencias fue levantarnos antes del amanecer y llegar al bosque todavía con poca luz. Después de esperar un rato, apareció el quetzal y tuvimos unos minutos increíbles para fotografiarlo. Enrique estuvo pendiente en todo momento de que todos pudiéramos aprovechar la oportunidad. Ese momento por sí solo hizo que todo el viaje valiera la pena.
Además de las especies que conseguimos fotografiar, me llevo muchísimo aprendizaje. Enrique me ayudó a mejorar la configuración de la cámara según la luz y el comportamiento de cada ave, y sobre todo a tener paciencia y anticiparme a la acción. El itinerario está muy bien pensado y cada día ofrece oportunidades fotográficas diferentes.
Lo que más me gustó fue la combinación entre fotografía, naturaleza y la forma de llevar el viaje. Enrique conoce muy bien los lugares y sabe dónde buscar cada especie, pero también deja espacio para disfrutar del momento. Hubo varias situaciones en las que tuvimos que esperar tranquilos hasta que apareció el ave que buscábamos, y cuando finalmente llegó, la recompensa fue increíble. Una experiencia que repetiría sin dudarlo.
No. El requisito real es manejar tu cámara en modo manual y no depender de los automatismos. Si sabes controlar diafragma, velocidad e ISO sin pensarlo demasiado, el viaje te va a servir. Si vienes de nivel avanzado, el valor está en el acceso a las localizaciones y en las horas de espera bien elegidas.
Sí. Puedes compartir habitación con otro participante del mismo sexo sin coste adicional, o pagar el suplemento individual si prefieres tu propio espacio. Más de la mitad de quienes vienen lo hacen solos.
Sí, con el mismo precio, porque ocupa plaza en el grupo, en la furgoneta y en el alojamiento. Ten en cuenta que el ritmo lo marca la fotografía: madrugones, esperas largas y horas de silencio. Conviene que lo sepa de antemano.
El depósito de 1.200 $ no es reembolsable en ningún caso: es lo que se paga por adelantado a los lodges para bloquear las habitaciones, y ellos no lo devuelven. A partir de ahí, sobre el importe restante:
El pago final vence 45 días antes de la salida, que es justo cuando empieza el tramo sin reembolso. Lo digo claro para que nadie se lleve una sorpresa: a partir de esa fecha la plaza está comprometida con los alojamientos y el transporte.
Puedes ceder tu plaza. Si no puedes venir y encuentras a otra persona que ocupe tu sitio, se te devuelve todo menos 75 $ de gestión, sea cual sea la fecha. Es la salida más fácil y la que recomiendo intentar primero.
Por eso el seguro de viaje con cobertura de cancelación es obligatorio: si cancelas por enfermedad o por un imprevisto grave, lo cubre el seguro. Contrátalo el mismo día que hagas la reserva, porque muchas pólizas solo cubren si se contratan en los primeros días.
El viaje sale con un mínimo de cuatro participantes. Si a 60 días de la salida no llegamos a ese número, cancelo el viaje y devuelvo el 100 % de lo pagado, depósito incluido.
Lo que no puedo cubrir son los vuelos que hayas comprado por tu cuenta. Por eso te aviso siempre en cuanto la salida está confirmada, para que compres el billete con tranquilidad, y por eso conviene un billete con opción de cambio si reservas con mucha antelación.
No, y desconfía de quien lo garantice. Trabajamos con animales libres en su entorno. Lo que sí garantizo es estar en el sitio correcto a la hora correcta, con la mejor información local disponible y con margen suficiente para repetir las localizaciones clave.
Los vuelos los gestiona cada participante, así puedes usar tus millas o la compañía que prefieras. El destino es el aeropuerto Juan Santamaría (SJO). Una vez confirmada tu plaza te indico las franjas horarias de llegada y salida que encajan con los traslados del grupo.
Respondo personalmente en menos de 24 horas. Si prefieres hablarlo por teléfono antes de decidir, dímelo y te llamo.
No hay formulario ni intermediarios: escribes y te contesto yo. Preguntar no compromete a nada, y si veo que este viaje no es el que buscas, te lo digo.
Cuéntame con qué equipo vienes, si viajas solo o acompañado y qué dudas tienes sobre las fechas. Con eso puedo decirte en un mensaje si el viaje encaja contigo.